domingo, 22 de enero de 2017

"La amistad por encima de todo"




¡Hola!
Con el paso de los años, las modas, los presidentes y los estados de ánimo, fui observando cada vez más intensamente a mi alrededor el comportamiento de los seres humanos entre los cuales me incluyo, por supuesto, y he notado con dolor y sorpresa, que por discusiones políticas, sociales y/o religiosas, se terminaron muchas amistades, en algunos casos de muy fea manera.

Siendo una persona respetuosa del pensamiento del otro en todos los aspectos, aprendí  a separar las cosas verdaderamente valiosas y duraderas, de las momentáneas o circunstanciales, dando así un valor preponderante a los afectos y a la familia por encima de los intereses económicos, sociales, políticos o religiosos.
Hete aquí, que parte de la sociedad en que vivimos, discute por una camiseta, en cualquiera de los items mencionados, como si dependiera el universo de su desmedida defensa, intentando más que intercambiar opiniones, insertar en el cerebro del otro su definición de tal o cual situación, conforme a sus convicciones.
La verdadera amistad, en mi modesta opinión, está por encima de todas las diferencias de ese tipo que puedan existir.
Muchos políticos, funcionarios, gremialistas y oportunistas, hicieron, hacen y harán su negocio, a costa de nuestra credulidad o necesidad de creer en alguno de ellos, y nosotros somos simples
números,( lease $$$ o votos), para ellos.

Ni siquiera nos conocen y manejan nuestras vidas y el futuro de nuestros hijos, sin riesgos personales, porque si se equivocan y "perdemos", ellos no pierden y abandonan su función, yéndose  dueños, en  muchos casos, de cuantiosas fortunas, muchas veces injustificables. Por eso, intento rescatar los valores de la ética, la moral y el respeto, por encima de cualquier diferencia. ¿El motivo? Muy simple, si a lo largo de nuestra vida tenemos problemas o necesidades, el que va a estar cerca nuestro es el amigo o la familia, el resto, bien gracias.
Desde este espacio les propongo, que sigamos disintiendo o coincidiendo en el tema que sea, pero que el fanatismo no nos ciegue y no arriesguemos jamás una amistad por una discusión.
Los que me conocen saben que cambio opiniones sobre política, religión, deporte o lo que surja, pero manteniendo la mesura y el respeto por el otro. Creo que si nos manejamos de ese modo, podremos entre todos, (es la única manera), cambiar el rumbo de nuestra sociedad, tan desigual y golpeada.

Más allá de los nombres, las épocas y las banderías, sabemos que desde hace muchas décadas hay muchos hermanos sufriendo extrema pobreza y falta de atención de parte de los sucesivos gobiernos. No nos peleemos entre nosotros porque les hacemos el juego a los vivos. 


Estrategia de combate, “divide y vencerás”.
Contra eso solo puede la unidad.
Gracias por acompañarnos desde 2009 y no pretendo enseñarle a nadie como manejar su vida, porque no tengo los títulos para eso, pero si los invito a ser solidarios, mirar al otro, a cuidar y valorar el trabajo aquellos que lo tenemos y a colaborar para que el que no lo tenga lo consiga.
Gracias de nuevo y que Dios los bendiga junto a sus seres queridos.

                                                            



Imágenes extraídas de internet





domingo, 15 de enero de 2017

Leyendas urbanas. Hoy: Quilmes. Buenos Aires. Argentina



Hoy:

“Hombres-gato" 


Esta extraña enumeración de apariciones de seres con un comportamiento y una morfología que los identifica más como “elementales” o producto de una actividad goética que como animales o humanoides de origen y evolución netamente natural no puede quedar completa sin la mención de lo que entonces conmocionó a una populosa localidad del sur del conurbano bonaerense: la ciudad de Quilmes, extendiéndose hasta San Francisco Solano y Rafael Calzada. Se trata de la aparición de los que fueron llamados, en su momento, “hombres gato”. 
La historia comenzó en realidad en las páginas policiales de los periódicos, cuando se informó de ataques sexuales a varias jóvenes de la zona por parte de “uno o más individuos disfrazados”; altos, de más de ciento ochenta centímetros estando, al parecer, cubiertos de pelaje oscuro, y además lo que llamaba la atención de los investigadores era la increíble agilidad de que hacían gala. 
En efecto, cuando las tropelías se sucedieron en demasía, la policía comenzó a tender los cercos con vistas a capturarlos. Pero esto sólo evidenció la habilidad de que eran poseedores, pues sus escapes de redadas prácticamente perfectas eran impresionantes. En ocasiones, se afirmaba que uno de estos seres había sido rodeado en un terreno baldío, aparentemente escondido entre los matorrales, pero cuando treinta o cuarenta hombres cargaron sobre ese punto se encontraron con la sorpresa de que el ente se había esfumado. 


A medida que pasaba el tiempo las apariciones se multiplicaron. Lo que dio la pauta de que se lidiaba con un número significativo de seres –se habló de hasta un centenar– era que en una misma noche eran múltiples las observaciones en puntos muy alejados. Los vecinos, al observar la impotencia policial, comenzaron a tomar sus propios recaudos, se armaron, y la emprendieron a tiros con todo bulto que se moviera en la noche. 
Algunos de estos casos son interesantes. En una ocasión, por ejemplo, una familia escuchó aterrada cómo algo golpeaba y arañaba su ventana. Sus gritos alertaron a algunos vecinos, quienes salieron a la calle con tiempo de observar cómo una delgada silueta peluda y negruzca ganaba la oscuridad. Dos de estos observadores estaban armados, por lo que se echaron en persecución del ser, disparándole a distancias no superiores a cinco metros. Dos veces, según los testimonios, el ente cayó al suelo por el impacto de los balazos pero en ambos casos se levantó y continuó corriendo como si nada le hubiese afectado. 
Corría 1985 y por ese entonces me encontraba yo dictando cursos para varios alumnos que tenía en la zona, por lo que no pude permanecer ajeno a los hechos. Consulté a la policía local, pero ante la imposibilidad de obtener mayor información (había, según me informaron, órdenes expresas de que ningún civil participara en las redadas, aun en el caso de que fuese periodista o investigador) me resigné a enterarme de más por los canales convencionales. El tiempo, sin embargo, me reservaba una sorpresa. 
Un hecho sugestivo que ocurría en la zona por ese entonces era el desmesurado incremento de lo que la gente del lugar llamaba “posesiones”. Sacerdotes católicos, pastores evangelistas y oficiantes umbandistas (que en el lugar pululan) recibían una media muy superior a lo normal de solicitudes diarias para exorcizar personas o viviendas. 
Creía yo entonces que el fenómeno de los “hombres gato” se debía quizás a un grupo bien organizado y entrenado de individuos que buscaban aterrorizar esos parajes con fines desconocidos. O quizás no tanto: había recibido informaciones de buena fuente de que en las cercanías del epicentro del fenómeno se habían instalado recientemente varios “terreiros” de una nueva agrupación de Umbanda cuyos integrantes directivos acababan de llegar de la hermana república del Uruguay. 
Incluso se me acercaron –atemorizados– testigos de extraños ritos en bosquecillos aledaños a los centros poblados como, por ejemplo, el llamado “Monte de los Curas” en San Francisco Solano. Y como el “exorcismo” –adecuadamente arancelado– era el negocio principal de esta gente, pensaba yo que todo muy bien podía deberse a una táctica genialmente montada con miras a asegurarles dividendos por largo tiempo. 
Pero entonces ocurrió algo que me obligó a cambiar mis puntos de vista. Una de estas familias con “poseídos” en su seno, a quienes les fui recomendado, requirieron mi opinión. En este caso debía ocuparme de una niña, hija de los dueños de casa que todas las noches, exactamente a las dos de la mañana comenzaba con sus crisis caracterizadas por gritos ininteligibles, llanto, convulsiones y taquicardia. Los médicos y un psiquiatra consultados habían arriesgado los diagnósticos convencionales, pero hasta ese momento habían fracasado en la terapéutica. De allí, la intención de los directos afectados en consultar a un parapsicólogo. 
Así es que una noche decidí montar guardia en la vivienda de la familia "C." (guardo reserva sobre sus nombres por su expreso pedido) junto a los padres de la muchacha y otros dos hombres, tíos de ésta. A las once de la noche la niña se dirigió al humilde dormitorio y concilió rápidamente el sueño. Los demás, en tanto, permanecimos en la cocina, conversando, bebiendo café y turnándonos en vigilar a la aparente afectada. 
A medida que nos acercábamos a las dos de la mañana la tensión, aunque disimulada en los comentarios, indudablemente iba en aumento. Exactamente a las dos, la niña comenzó a gritar. Y en tropel nos dirigimos los cinco al dormitorio. 
Elena (uso su nombre de pila) dormía y gritaba en sueños. Pero mi atención fue capturada en realidad por lo que ocurría fuera de la casa o, mejor dicho, sobre ella; en el techo se escuchaban pesadas pisadas como si un hombre caminara en círculos. Uno de los hombres corrió a buscar un arma, mientras los demás hicimos lo propio hacia la única ventana de la habitación. 
En aquel momento, “eso” (lo que fuera) aparentemente se dejó caer desde el techo al suelo, frente a esa pequeña ventana y muy cerca de ella; tan cerca que yo mismo, circunstancialmente a la cabeza del grupo, sólo vi una sombra que cubría las estrellas –lo único visible en una noche oscura como la tinta– y un gran cuerpo peludo cubriendo la misma. 
Mi reacción fue absolutamente instintiva: diez años de práctica en artes marciales hacen que muchos reflejos sean condicionados y ante el peligro el instinto de huída se transforma en un instinto de ataque: me tendí hacia delante, descargando con mi puño izquierdo un golpe sobre ese torso oscuro. Hoy, en situación de frío observador, entiendo que lo mío fue una estupidez. 


Lo cierto es que bajo mi mano sentí una sensación repugnante; era un cuerpo muy frío, mucho más de lo que su presunción de mamífero daba a suponer, increíblemente blando; en este sentido la imagen táctil más aproximada que puedo dar es una bolsa de cuero rellena con gelatina. Las cerdas eran duras, y casi perpendiculares a la piel, o al menos así me pareció. Sorpresivamente, el ser se desplazó hacia una esquina de la casa, de forma que al asomarnos por la ventana ya le habíamos perdido de vista. 
Salimos a la carrera. Yo me asomé por la ventana, pero el verdadero barrial que rodeaba a la vivienda –hacía varios días que llovía intermitentemente– no permitía distinguir huella apreciable alguna. 
En ese momento comprendí que, fuese lo que fuera el extraño ser, estaba estrechamente ligado a los pensamientos de Elena y, quién podía dudarlo, nadie podía estar tranquilo respecto de su seguridad. 
Pero hay algo más. En esos días, pobladores de la zona completamente aterrorizados y desilusionados por los fracasos en la investigación policial comenzaron a solicitar en gran número el apoyo de profesionales en parapsicología, buena parte de ellos provenientes de localidades muy alejadas del epicentro de los hechos (lo que invalida la suposición de que los propios colegas zonales incentivaran los rumores con fines monetarios). 
Me consta que muchos de ellos también interpretaron a los “hombres gato” como subproducto o consecuencia de actividades goéticas (obsérvese que tenían, morfológicamente y en cuanto a sus conductas, gran parecido a súcubos, los demonios medioevales que se materializaban para atacar sexualmente o perturbar la paz espiritual de los hombres): la violenta desaparición de los fenómenos unos días más tarde, casi tan violenta como fue su irrupción en las vidas de estas gentes sencillas, me ha convencido de que fue el esfuerzo psíquico conjunto de un número grande de entrenados expertos lo que puso fin a esta pesadilla.
 









Seguramente ustedes no creerán en nada de esto.
¿Verdad? ja ja ja


¡Hasta la próxima!

Mermarce




Extraído de internet.

miércoles, 11 de enero de 2017

"El chajá" -Conociendo las aves de América-



El chajá o chajá común (Chauna torquata), es una especie de ave del orden anseriforme de la familia Anhimidae que habita en buena parte del sur y centro de Sudamérica. Tiene gran tamaño, unos 75 cm de pico a cola, y se considera un símbolo de las pampas. Es miembro de una familia de aves exclusiva de América del Sur y está emparentado con los cisnes y los gansos, aunque a primera vista no se parece a ninguno de los dos grupos.


A pesar de ser pariente de un orden característico de aves acuáticas, tiene un aspecto más parecido a galliformes y gruiformes, como pavosavutardas, sisones etc, con los que no están emparentados. Se debe a convergencia evolutiva al compartir hábitos principalmente terrestres. Los chajás son aves asociadas con ambientes secos abiertos, como estepas o praderas. Según algunos autores, deberían clasificarse en un orden propio.
El cuerpo parece una especie de pavo con cresta, pico pequeño y afilado y una especie de collar en el cuello. Las patas son robustas y largas, de color rosado, y la parte de alrededor de los ojos es rojiza. Vive en parejas y en ocasiones en grupos de alrededor de cien individuos.

Pueden nadar como lo hacen las palmípedas, aunque es más común que caminen sobre la vegetación acuática sin mojarse mucho.
En la parte anterior de cada alas tiene un espolón de unos 2 cm de largo en los adultos, que rara vez utiliza para atacar o defenderse. Puede defender a sus pollos, aunque estos suelen permanecer inmóviles para pasar inadvertidos. Los padres emplean un grito de alarma que produce que las crías escapen. El nombre indígena del guaraní, chajá (escapa), hace referencia a este hábito.

Es un ave herbívora, que se alimenta preferentemente de brotes verdes y plantas blandas. Es perseguido por los agricultores y rancheros al considerarlo una amenaza para las gramíneas forrajeras que conforman el pasto, los cultivos y los cereales de invierno en su época de implantación.

Pueden ser vistos planeando a gran altura o cerca de lagunas y estanques. Come materia vegetal vadeando aguas someras, y su nido es una gran plataforma de juncos donde pone hasta 6 huevos.
Se encuentra en zonas por el noreste de Argentina, en todo el UruguayParaguay, y partes de BrasilPerú y Bolivia.

El nombre más usual de esta ave (chajá) proviene del guaraní y en tal idioma significa ¡vamos! o ¡escapa!, aunque procede de una deformación de la onomatopeya del grito de estas aves cuando se ven sorprendidas, de este modo avisan a las otras de su especie en la cercanía para que huyan del posible predador. En Bolivia se le conoce con el nombre de tapacaré.

Es un ave sumamente apreciada por su carne, similar a la de la gallina pero de sabor más fuerte. Dado su estatus de especie no amenazada, su caza es legal en la Argentina, aunque hay zonas donde la población se ha reducido considerablemente, como en el sur de la provincia de Corrientes.

Cuenta la leyenda, que en las llanuras argentino-bolivianas dos indias, estaban lavando ropa en una laguna, y de repente apareció un mendigo pidiéndoles un vaso de agua porque tenía mucha sed, y entonces las dos indias malas, le dieron al mendigo el agua con jabón, resultando ser este mendigo Dios, entonces él les dijo: Desde entonces ustedes ahora serán unos pájaros con una carne inservible, y su sangre será espumosa, como el agua con jabón que me dieron, ese será su castigo por lo egoístas que fueron.


Aprendiendo un poco sobre parte de la fauna americana. 






Texto e imágenes extraídas de internet. 

lunes, 2 de enero de 2017

Florencio Molina Campos, por Graciela Varela

     



Florencio Molina Campos fue un dibujante y pintor argentino, conocido por sus típicos dibujos costumbristas de la pampa de su país.
Nació el 21 de agosto de 1891, en Buenos Aires y falleció el 16 de noviembre de 1959


Su primera exposición, en 1926, fue en la Sociedad Rural ArgentinaMarcelo Torcuato de Alvear, presidente de la República Argentina de esa época, lo nombró profesor de arte del Colegio Nacional Nicolás Avellaneda después de presenciar la exposición.

En 1930 publicó en el diario La Razón la serie Picapiedras criollos. El 14 de marzo de 1930, Alpargatas S. A. acepta la confección del almanaque del año 1931, que consistió en doce obras gauchescas ejecutadas al gouache con una visión idealizada y costumbrista, las cuales tienen difusión a nivel internacional.

En el año 1937, tras obtener una beca de la Comisión Nacional de Cultura, viaja a Estados Unidos

En 1938 realiza una exposición en el English Book Shop de Nueva York.
Walt Disney y Florencio Molina Campos.
En 1942, y hasta mediados de los años cincuenta, es contratado como asesor técnico de los estudios de Walt Disney para colaborar el los rodajes de El gaucho voladorGoofy se hace gauchoSaludos, amigosEl gaucho reidor y Los tres amigos. Colaboró en la realización de la película animada Bambi, de 1942, donde se distingue el estilo de los animales y los árboles, que reproduce la vida silvestre de la isla Victoria, en el lago Nahuel Huapi, ubicado en la Patagonia Argentina.
En 1946 edita Vida gaucha, libro de texto para estudiantes de español en Estados Unidos.


En 1950 ganó el Premio Clarín, Medalla de Oro del V Salón de Dibujantes Argentinos.
En 1956 actuó en el cortometraje Pampa mansa, que fue presentado en el Festival de Berlín, donde estuvo presente.

Sus dibujos y pinturas rememoran, con un toque humorístico, típicas viñetas gauchescas. Es muy recordado por sus clásicos almanaques de la fábrica Alpargatas S. A. I. C., donde bajo la supervisión del ingeniero de planta, su gran amigo Luis Pastorino, llegaron a lograr las más atractivas imágenes de la época.


De aire entrañablemente caricaturesco y, a menudo, naíf —aunque con exageraciones y cromaturas que lo conectan también con un nada ingenuo expresionismo—, su dibujo, inspirado principalmente en el mundo gauchesco, refleja a un observador agudo de la realidad nacional; en tal sentido, aunque la estilística sea diferente, Molina Campos tiene puntos comunes en cuanto a temática con Pedro Figari.


En 1956 expuso en la galería Witcomb de Buenos Aires. Su última muestra tuvo carácter de homenaje póstumo, en 1959.

Este es nuestro pequeño aporte para el reconocimiento de los grandes artistas argentinos. 
  

Muchas gracias y Feliz 2017


Datos e imágenes extraídas de internet

domingo, 1 de enero de 2017

Fin de año en el mundo N° 6

Y terminando nuestra recorrida por algunas tradiciones de unos pocos países del mundo, aprovechamos para desearles a todos un... 
¡Feliz y Próspero 2017!!!
Perú

En Perú, la noche del 31 de diciembre muchas personas asisten a una fiesta, otros lo reciben en casa. Tras la exquisita cena de nochevieja, cuando aún faltan pocos segundos para las doce de la noche, los medios de comunicación (radio y televisión) hacen una cuenta regresiva, cuando la cuenta regresiva y el reloj dan la medianoche todos se abrazan y se expresan los unos a los otros frases de buenos deseos, todo esto transcurre en un ambiente de gran regocijo al tiempo que brindan con un champán, vino, pisco sour, etc. La música, los fuegos artificiales, petardos y cohetes acompañan este festejo.
A diferencia de la cena de navidad, la cena de año nuevo es muy variada. Por lo general son grandes banquetes donde los platillos favoritos son el pavo, cerdo al horno, acompañadas de una variedad de ensaladas y arroz.

Las uvas se comen durante la cuenta regresiva, son doce uvas que a modo de un ritual cabalístico se van comiendo una tras otra mientras se pide un deseo con cada una de ellas (doce deseos). Las uvas deben ser seis verdes y seis moradas.
La tradición más popular durante la nochevieja es el uso de las prendas interiores de color amarillo, que según dicen atrae las buenas energías para el año que viene, es mejor llevarla al revés hasta la medianoche y después de ella cambiarla al derecho.

Bolivia

Algunas costumbres de las familias bolivianas son:
Comer doce uvas: Es la tradición más antigua y más seguida en muchos países.
Cenar cerdo: El plato que se sirve en la cena de año nuevo lleva como ingrediente principal la carne de cerdo, puesto que ésta representa abundancia y prosperidad.
Ropa interior roja y amarilla: Es una de las tradiciones más modernas, pero de las más seguidas. 
Cenar lentejas llama a la prosperidad.



Meter un anillo de oro en tu copa de champagne. Para no tener problemas económicos en el año que entra, hay quien asegura que lo mejor es meter un anillo o una pulsera de oro dentro de la copa con la que vayas a brindar.
Escribir tres deseos. Se trata de escribir tres deseos en tres trozos de papel diferentes y mantenerlos pisados mientras se acaba el año. Una vez inaugurado el nuevo año, se deben quemar los papeles. Así, los más supesticiosos aseguran que se cumplirán a lo largo de los 365 días.



Chile

Tradicionalmente, la espera del Año Nuevo en un hogar chileno viene precedida por una abundante cena familiar, que por lo general incluye como plato fuerte un pavo relleno, un pollo o carne de vacuno o cerdo. Los integrantes suelen vestir de forma especial para la ocasión, eligiendo sus mejores vestimentas.

Una de las más extendidas prácticas durante las fiestas es la de comer lentejas, un plato de “buena suerte” por excelencia. Según la tradición, se debe comer una cucharada de ellas cuando el reloj indique el cambio de año.
Un elemento esencial en el Año Nuevo chileno es la champaña o vino espumoso, servido sólo o con helado de piña. Cuando la cuenta regresiva termina, cientos de botellas se abren al mismo tiempo, por lo que es recomendable apuntarlas hacia arriba para evitar golpear a alguien con el corcho que sale disparado.


Uruguay

Cada 31 de diciembre se lanzan desde los edificios de Montevideo bombitas y baldes de agua, para celebrar el fin de año, en pleno verano austral. A la hora 0 del 1º. de enero, los fuegos artificiales colorean el cielo uruguayo.

Barrer a las doce de la noche elimina las malas energías y todo lo malo que pueda haber sucedido en el año que se va, así como también lo hace el tirar un balde de agua desde el portal de las casas,
no deben faltar ni las uvas, ni la ropa interior amarilla y roja, ni las lentejas, ni las maletas para poder viajar el año entrante,  porque todo suma y todo aporta a la ilusión de un año nuevo mejor.

Paraguay

Entre las creencias está aquella que consiste en limpiar la casa y las piezas, deshaciéndose de la “basura”, de los objetos obsoletos o en deshuso; y luego, renovando la ubicación de los distintos objetos de la casa.
En la noche de fin de año todos acostumbran a vestir ropas nuevas y de color blanco, que alude a la pureza y la limpieza con que todos inician este nuevo año, garantizando también la buena salud y la ausencia de enfermedades.

Así también, a la medianoche, más de uno, cumplirá con otras creencias como: 1)Sentarse frente al pesebre, encender una vela y pedir un deseo al Niño Jesús; 2)Vestir ropas o calzar zapatos de color amarillo, para atraer el dinero y la felicidad; 3)Cruzar la calle con una valija en la mano presagiando un viaje largo durante el nuevo año; 4)Comer doce uvas con cada uno de los doce repiques de la campana, pidiendo un deseo con cada uva; 5)Subir a una silla o la escalera para obtener ascensos y mejoras en todos los aspectos de la vida; 6)Derramar un vaso de agua hacia la calle para deshacerse de las penas, las tristezas y las amarguras; o 7)Juntar tres piedras y guardarlas en la casa, simbolizando salud, dinero y amor.





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