domingo, 16 de febrero de 2014

"José y los estudiantes deportistas"

Existe mucha gente solidaria trabajando sin prisa y sin pausa en forma permanente por el bien de los demás, sobre todo de los más desposeídos. Existen también deportistas que son estudiantes y estudiantes que son deportistas. De estos últimos se trata el tema que nos convoca. En la Universidad de Buenos Aires cada año los estudiantes deportistas de las distintas Facultades compiten y algunos ganan en el deporte que practican, haciéndose acreedores al trofeo correspondiente. En este año 2013, los ganadores fueron los deportistas de la Facultad de Medicina y por ende el trofeo les fue entregado en esa Casa de Estudios. La consigna para el evento fue una entrada simbólica: cada deportista debía llevar un juguete para la Casa Cuna. Estos estudiantes forman parte de un grupo, y sabido es que en cada grupo siempre hay un líder. En este caso que relataré, el líder se llama José. Alimentaré el relato con correos electrónicos de José hacia mí, para que se entienda mejor la experiencia vivida. La historia que contaré comenzó de esta manera: HOY ME ENCUENTRO ORGANIZANDO ESTE EVENTO EN LA FACULTAD... ESPERO QUE SALGA TODO LINDO. LE DEJO UNA FRASE: “En la tierra hacen falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos, que prometan menos y resuelvan más, que esperen recibir menos y dar más, que digan mejor ahora que mañana”. “Decidí llevar a cabo mis pensamientos, mis convicciones, mi lucha, por amor al pueblo, el amor hacia el otro. De chico quería ser cura, porque sentía que era la mejor manera de estar cerca de la gente. Mientras iba creciendo practiqué deportes y fui profesor de basquet con niños de 3 a 12 años. Los llevaba a mi casa a tomar chocolatada y vainillas con dulce de leche, porque se caían en las prácticas. Ya mayor, decidí seguir Medicina. Fui ayudante y disector de Anatomía. Era la mejor manera de ayudar a los compañeros para orientarlos en los estudios. En las primeras clases siempre decía lo mismo: "la única diferencia que hay entre ustedes y yo es el color del guardapolvo, porque los conocimientos están en los libros... " Dicho y hecho, los alumnos terminaron siendo mis amigos. Pasaron los años y comencé a hacer actividades recreativas en hogares de ancianos y niños. Una experiencia personal me golpeó fuerte, y esa actividad hizo que volviera a sentirme vivo. Antes no reía, me encerraba en mi mundo y me alejaba de todo y de todos, hasta que pude convertir ese dolor en trabajo social. No acepto las injusticias ni la idiotez burocrática que hay en ciertas instituciones, entonces busqué la forma de participar para ayudar a solucionar problemas de mis compañeros... Cada vez que entro a la Facultad miro a la Virgen y le doy las gracias. Siempre sigo el mismo camino, el camino en que me guían Dios,Jesús,laVirgen y mi Padre. Cuando estoy mal, sólo cierro los ojos y me traslado a su consultorio con los recuerdos de esos niños que con sus miradas me daban una caricia al ALMA... Si logro que por los menos la mitad de los alumnos que se encuentran en esta foto se contagien de mi locura por los niños, será la mejor victoria que logre. Me río para no llorar. Vine a la Facultad con la camioneta para cargar los juguetes, cosa que ya hice. Y cuando quise volver a casa para limpiarlos y seleccionarlos... se rompió la camioneta afuera de la Facultad. Ahora me encuentro esperando a la grúa.Pero quédese tranquila que mañana a la mañana van a estar los juguetes ahí. No hay mal que por bien no venga... Cosas que pasan. Siempre con fe y una sonrisa. Otra no queda... Mañana nos vemos temprano en el hospital... Y llegó el día de la entrega de juguetes. El 20 de diciembre, a la mañana temprano, José y cuatro representantes más, Cyntia, María Paz, Macarena y Romina, comenzaron su tarea. De este grupo de estudiantes deportistas, surgió este acto de amor que les mostramos en imágenes que valen mucho más que las palabras.
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El enorme placer de conocer a este grupo maravilloso de seres humanos, que además de ser muy buenas personas, son buenos estudiantes de medicina y como lo demuestran con sus actos, con vocación de servir al prójimo. Gente que siembra amor y predica con sus buenas acciones, envueltos en el inmenso y noble marco del anonimato. Son parte del gran futuro de nuestro país. Hay que imitarlos. 
La alegría por la “misión cumplida” se vislumbra en las caras de estos maravillosos jóvenes, que una vez más son ejemplo para la sociedad. Gracias, infinitas gracias a ellos, que con su solidaridad, entusiasmo y alegría, pintaron sonrisas en las caritas de los pacientes tanto de los Consultorios Externos como de las Salas de Internación del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde