jueves, 6 de diciembre de 2012

Bondad y generosidad por: Irma Passarelli

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Bondad y generosidad

El mes de diciembre es un tiempo de festejos, de alegría, de balance de un año que termina. Es un tiempo de agradecimiento por lo recibido y de interrogantes por lo que nos sucedió ó por lo que aun no pudimos resolver. Diciembre es el mes de la Navidad, que para los cristianos significa renovar nuestra fe, y para quienes practican otras religiones, es mostrarles con nuestro testimonio diario lo que significa para nosotros ese nacimiento en un pesebre. De hecho que quienes profesamos la fe cristiana tenemos que cumplir con ciertos deberes. Y, pensando en ello, tomé de la Biblia las palabras de San Pablo cuando en el libro a los Romanos, capítulo 12, nos exhorta acerca de cómo debe ser nuestro proceder en cuanto a los Deberes Cristianos. Dice la Palabra: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad….Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión…Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres…” Que este tiempo previo a la celebración de la Navidad, nos prepare para autoevaluarnos, y que la misma estrella que guió a los Reyes Magos a Belén, nos guíe a nosotros en nuestro diario vivir, con la palabra y con la acción.