jueves, 6 de diciembre de 2012

Bondad y generosidad por: Irma Passarelli

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Bondad y generosidad

El mes de diciembre es un tiempo de festejos, de alegría, de balance de un año que termina. Es un tiempo de agradecimiento por lo recibido y de interrogantes por lo que nos sucedió ó por lo que aun no pudimos resolver. Diciembre es el mes de la Navidad, que para los cristianos significa renovar nuestra fe, y para quienes practican otras religiones, es mostrarles con nuestro testimonio diario lo que significa para nosotros ese nacimiento en un pesebre. De hecho que quienes profesamos la fe cristiana tenemos que cumplir con ciertos deberes. Y, pensando en ello, tomé de la Biblia las palabras de San Pablo cuando en el libro a los Romanos, capítulo 12, nos exhorta acerca de cómo debe ser nuestro proceder en cuanto a los Deberes Cristianos. Dice la Palabra: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad….Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión…Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres…” Que este tiempo previo a la celebración de la Navidad, nos prepare para autoevaluarnos, y que la misma estrella que guió a los Reyes Magos a Belén, nos guíe a nosotros en nuestro diario vivir, con la palabra y con la acción.

domingo, 25 de noviembre de 2012

De la teoría a la práctica por Maria Raquel Maringolo

En el proceso de enseñanza-aprendizaje hay un ida y vuelta: cuanto mejor se enseña, mejor respuesta se recibe del alumno. La actitud docente debe ser tal, que el alumno aprenda no sólo de lo que escucha, sino también de lo que ve en el accionar diario, en pocas palabras: predicar con el ejemplo. Se ejemplifica lo dicho con parte de un trabajo realizado por una alumna de la Carrera de Enfermería, María Raquel Maringolo, quien pone énfasis en la brecha existente entre la teoría y la práctica. Gracias María por tu vocación, puesta siempre al Servicio de los demás.
 
 
 
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María Raquel Maringolo


De la teoría a la práctica.

Este trabajo fue realizado por estudiantes de segundo año de la Carrera de Licenciatura en Enfermería de la Universidad de Nacional de Lanús, basado en la confrontación entre la teoría y las prácticas hospitalarias realizadas durante el primer y segundo año de dicha Carrera, con el acompañamiento de los instructores en las diferentes especialidades de cada hospital. En el mismo se intentó llevar a cabo un reconto de las experiencias vividas durante el desarrollo del campo práctico teniendo en cuenta los conocimientos adquiridos en las distintas áreas de estudio. Se partió desde el momento del ingreso a los respectivos servicios y el recibimiento de todo el equipo interdisciplinario de salud: personal de enfermería, personal médico y demás integrantes del equipo de salud. Se avanzó en el reconocimiento del campo práctico, buscando identificar el cumplimiento de las normas de bioseguridad, reconociendo los factores de riesgo existentes en cada servicio y sector, poniendo en marcha los conocimientos adquiridos para realizar las diferentes técnicas en el campo teórico, a fin de satisfacer las necesidades individuales de cada receptor de cuidado, y de esta manera lograr los objetivos del Proceso de Atención de Enfermería. Ese proceso tiene relación con la valoración de la persona, identificándose los problemas reales y potenciales como base de los diagnósticos, para realizar un plan de cuidados acorde a las necesidades del paciente, donde, una vez ejecutada cada acción de enfermería las mismas deberán ser evaluadas y de manera crítica establecer si se lograron los objetivos propuestos, para finalizar con la apreciación del paciente frente al accionar de enfermería. En la carrera de Licenciatura en Enfermería se utiliza una herramienta teórico-práctica con el fin de adquirir las competencias científicas y técnicas, brindando cuidados a las personas, familias y comunidades, con actitud responsable desde el punto de vista social y ético-legal, y la planificación de cuidados de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación, en los tres niveles de atención.
El estudiante en las prácticas no sólo aprende procedimientos y técnicas sino que observa los diferentes roles que el profesional pone en práctica cuando se comunica e interactúa con las personas sanas o enfermas, razón por la cual se ve la necesidad de un aprendizaje clínico tutorizado individualmente y de manera secuencial, según la complejidad. El profesional de enfermería tiene que enfrentarse a muchas situaciones difíciles y estresantes. Esto implica que tiene que poseer serenidad de espíritu y una sólida madurez, a fin de poder afrontar las múltiples situaciones que se le presenten sin que sean perjudiciales para él o para el receptor de cuidados. Se debe trabajar en equipo: el alumno observa y al mismo tiempo debe integrarse al equipo. Quien se encuentra en la etapa de aprendizaje a menudo se enfrenta a situaciones en las que tiene que participar y por tanto debe saber cuál es su lugar para poder colaborar en el mismo. El estudiante no siempre llega a ver la relación de lo que se le enseña en la teoría con lo que observa en la práctica. Esto le puede crear cierta confusión, la cual se acentúa con frecuencia por los mensajes que recibe de los profesionales. La teoría y la práctica son momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje necesarios y es donde cobra valor el cuidado de la persona como integrante de un núcleo familiar. Ambos aspectos se entrelazan y son fundamentales en la formación de la Enfermería como espacios inseparables de la realidad.

domingo, 21 de octubre de 2012

"Feliz Día Mamá..."

 
 
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Mamá:

Dichoso aquel que es capaz de expresar con palabras la grandeza de tu alma, la inmensidad de tu cariño, la lucidez de tu comprensión, tu inquebrantable voluntad y esfuerzo para hacer feliz a los tuyos más allá de tus propios dolores y desdichas, dichoso digo pues ese será un poeta. Pero mucho más dichoso quien haya sido bendecido con la posibilidad de disfrutar, Dios quiera, por mucho, mucho tiempo, de esa maravillosa sinfonía de amor que eres tú. Más dichoso digo, pues ese sería tu hijo, y ese madre, ese soy yo. En ella, saludo a todas las buenas madres, las que parieron, las que adoptaron y aquellas que derramaron su amor en tantas criaturas, transformándose en madres del corazón. Dios las bendiga y
"Muy Feliz Día de la Madre".
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jueves, 11 de octubre de 2012

Hoy:" Eduardo Ferro"

Eduardo Ferro nació en 1917 en Argentina, donde fallece el 4 de Marzo de 2011. A los 16 años debutó en la revista El Purrete, del periódico Buenos Aires Herald. Luego comenzó a colaborar en la revista La Cancha , donde nació su personaje "Don Pitazo". Y más tarde en la revista Patoruzú Semanal, Libro de Oro de Patoruzú y Patoruzito; allí nacieron muchos de sus mejores personajes, como "Langostino", "Bólido", "Tara Service", "Pandora", "Pampa Bárbara", entre otros. Hacer clik en las imágenes para agrandarlas
En los años '40, Ferro publicó en el periódico La Razón otro de sus personajes entrañables: el buzo Chapaleo, que se difundió por toda América Latina.
A partir de 1980 comenzó su labor docente, y fue durante muchos años Profesor de Humor Gráfico en la Escuela de Dibujo de Carlos Garaycochea. En 1988, la editorial Hyspamérica publicó el libro Lo que el viento devolvió, uno de los pocos libros que compila los trabajos del autor.
Esta tapa dibujada por Ferro, corresponde al Nº 1875 de la revista Patoruzú en la década del `70. Qué actual, ¿verdad?
En toda su obra —desde el chiste gráfico de una sola viñeta hasta la historieta humorística más sofisticada —Eduardo Ferro pone de manifiesto las virtudes y defectos del ser humano (en particular) y de la sociedad (en general). Lo recordaremos por siempre por haber logrado por muchos años, dibujarnos una sonrisa en el corazón. ¡Gracias Maestro!

viernes, 21 de septiembre de 2012

viernes, 7 de septiembre de 2012

"Reconocimiento y homenaje a nuestro Hospital Pedro de Elizalde"


Estamos muy felices por el merecido y tantas veces pospuesto reconocimiento a nuestro querido Hospital Pedro de Elizalde.
La Honorable Cámara de Diputados de la Nación, aprobó sobre tablas el proyecto presentado por el diputado del PRO Federico Pinedo, y de ese modo homenajeó a nuestro hospital de niños, reconociéndolo como el más antiguo de América.
Es justo poner en conocimiento que esta historia nació en el Dr. Fernando Ferrero, quien la compartió con la Dra. Fabiana Ossorio y nuestra madrina Dra. Irma Passarelli, la cual medió con nuestro ya conocido benefactor don José Pistoia. Este último fue el puente para la entrevista que tuvieron con el mencionado diputado quien dió curso a este sueño que hoy es una hermosa realidad.
Gracias a todos y a cada uno de ellos en la valiosa parte que les toca y ojalá nuestra querida Institución siga forjando profesionales de la talla y la valía de los nombrados. Son nuestros y son nuestro orgullo y ejemplo a imitar.
Como es costumbre documentamos el evento publicando las fotografías de cada una de las partes que componen este proyecto y nos atrevimos a ponerle un marco porque es para atesorarlo.


Hacer click en las imágenes para agrandarlas




Los integrantes de Cunamoryvos
nos sumamos a este homenaje
con el deseo de que se despierte
aun más en todos los integrantes de nuestra
comunidad hospitalaria, el sentido solidario
que es el norte de nuestra querida
Ex-Casa Cuna.

1779-2012

martes, 28 de agosto de 2012

"Don Pedro Benitez, un poeta de Dios"





A veces la vida nos pone a prueba y nos sentimos perdidos.
Don Pedro Benitez, nuestro querido poeta de Dios, en su libro Antología del Ser, nos deja la semilla de la esperanza sembrada en el alma, con el mejor abono, el amor.
En estos tiempos tan difíciles hace mucha falta acercarse cada vez más a nuestro Ser interior, para beber las mieles de la palabra divina. En estos dos maravillosos poemas podemos encontrar ese otro lado de las cosas, que muchas veces no percibimos por vivir tan apurados.
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Es hora de encontrarnos

Es hora de dejar los laberintos,
de vernos sin vidrieras,
de volver al campo,
al horizonte de tierra descubierta,
al sol total sin sombras fabricadas...

Vámonos hermano,
con el viento y la lluvia hasta la copa
y la raíz del árbol,
donde el silencio de los tiempos largos,
nos vaya, con lo natural y eterno,
libremente familiarizando.
Las horas del encuentro están tan cerca,
tan cerca y...¿no podremos encontrarnos?

Volvamos ya. ¿Qué nos detiene?
si hay una luz de estrella todavía,
y pastores y aquel canto.

Si en todas partes,
como ayer y siempre,
la mirada de Dios sigue esperando.

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El otro

Siempre ante una inminencia
en trance de ser algo,
está el que nunca vemos,
el otro, el postergado.

El que camina a impulsos
de ortopédicos pasos
por calles repetidas,
sin saber hasta cuándo.

El que pasa su poco
de sueño y se acomoda
a sordos laberintos
de rutinas y horarios.

El que propone vuelos
transidos de respaldos
y palabras sin dedos
que sólo dicen actos.

El que en constante escena,
presiente un intervalo
de silencios que gritan
palabras sin aplauso.

Ese que en el camino,
sin voz se queda,
mientras el labio sigue
hablando, hablando, hablando.

Ese que monologa
desde los entreactos,
y que tal vez un día,
afónico de ensayos,
deje las inminencias
para ser lo soñado,
o ya sin tiempo, sea,
definitivamente,
el otro, el postergado.



viernes, 17 de agosto de 2012

"Al Padre de la Patria"



Leyendo Infobae, encontré este artículo que copio y del cual me hago eco con el pleno convencimiento de que responde a una realidad muchas veces ignorada y tantas veces deformada, conforme a las necesidades políticas del momento. El 21 de agosto de 1850, un diario de Boulogne-sur-mer publicó una necrológica que sorprende por lo completa y detallada. Escrita por un amigo francés, es una minibiografía exenta de algunas deformaciones de que fue objeto luego la trayectoria del Libertador
Hacer un click en la imagen para agrandarla

Adolph Gérard era el propietario de la casa que San Martín habitó en Boulogne-sur-mer durante poco más de un año y medio y en la cual murió. El general alquilaba un piso del edificio de la Grande Rue 105 –hoy propiedad de la República Argentina- en cuya planta baja residía el propio Gérard, abogado, periodista y por entonces director de la biblioteca de esa ciudad marítima del noroeste de Francia. Gérard cultivó la amistad de San Martín en ese período y cuando éste murió auxilió a su hija y yerno en todos los trámites relativos a su sepelio. Días después, el 21 de agosto, publicó un extenso artículo en el diario local sobre la vida y la trayectoria político-militar de su ilustre inquilino. Considerando que no se había escrito aún la historia de la Independencia Sudamericana y de sus protagonistas, y teniendo en cuenta también la inmediatez de esta publicación –hecha a tan sólo cuatro días de la muerte del general- cabe suponer que la fuente de los detallados conocimientos de que hace gala Adolph Gérard en su texto sobre la vida de San Martín era el mismo protagonista. De ahí su incalculable valor. Y por eso también la sorpresa ante la escasa atención que le prestaron posteriormente los estudiosos de la vida de San Martín a este texto, en el cual hay referencias a aspectos de su trayectoria que luego fueron reinterpretados, polemizados o silenciados por biógrafos supuestamente más “rigurosos” y documentados. Un caso es el de la famosa entrevista de Guayaquil. Gérard refiere lo allí discutido –no habla de secreto- y da por cierta –citando un párrafo- una famosa carta de San Martín a Bolívar -posterior a su célebre encuentro- que hizo correr ríos de tinta a los historiadores en una interminable polémica sobre su autenticidad. “Aunque cinco años mayor que su rival de gloria, (San Martín) le ofreció (a Bolívar) su ejército –dice Gérard sobre la entrevista que tuvo lugar en Guayaquil el 22 de julio de 1822-, le prometió combatir bajo sus órdenes, lo conjuró a ir juntos al Perú, y a terminar allí la guerra con brillo, para asegurar a las desdichadas poblaciones de esas regiones el descanso que tanto necesitaban. Con vanos pretextos, Bolívar se negó. Su pensamiento no es, parece, difícil de penetrar: quería anexar el Perú a Colombia, como había anexado el territorio de Guayaquil. Para eso, debía concluir solo la conquista. Aceptar la ayuda de San Martín, era fortalecer a un adversario de sus ambiciones. Bolívar sacrificó por lo tanto sin hesitar su deber a sus intereses”. Y sobre la que se conoce como “carta de Lafond” por el nombre del autor francés que primero la publicó completa, agrega Gérard: “De Lima misma, y con fecha del 29 de agosto, había anunciado a Bolívar sus designios en una carta mantenida secreta hasta estos últimos años, y que es como un testamento político (…): ‘He convocado, le decía, para el 20 de septiembre, el primer congreso del Perú; al día siguiente de su instalación, me embarcaré para Chile, con la certeza de que mi presencia es el único obstáculo que le impide venir al Perú con el ejército que usted comanda… No dudo de que después de mi partida el gobierno que se establecerá reclamará vuestra activa cooperación, y pienso que usted no se negará a una tan justa demanda’”. Otro detalle interesante en el artículo del Impartial de Boulogne-sur-mer es la síntesis que hace Gérard del pensamiento político de San Martín, en términos que iluminan la futilidad de la discusión sobre el monarquismo del Libertador; no porque lo niegue, sino porque lo explica, al ponerlo en contexto: “Partidario exaltado de la independencia de las naciones, sobre las formas propiamente dichas de gobierno no tenía ninguna idea sistemática. Recomendaba sin cesar, al contrario, el respeto de las tradiciones y de las costumbres, y no concebía nada menos culpable que esas impaciencias de reformadores que, so pretexto de corregir los abusos, trastornan en un día el estado político y religioso de su país: ‘Todo progreso, decía, es hijo del tiempo’. (…) Con cada año que pasa, con cada perturbación que padece, la América se acerca más aún a esas ideas que eran el fondo de su política: la libertad es el más preciado de los bienes, pero no hay que prodigarla a los pueblos nuevos. La libertad debe estar en relación con la civilización. ¿No la iguala? Es la esclavitud. ¿La supera? Es la anarquía”. Gérard nos deja también una descripción del aspecto y carácter de San Martín por aquel entonces. Cabe señalar que, dos años antes de su muerte, en 1848, su hija Mercedes lo convenció de posar para un daguerrotipo, por entonces toda una novedad. Esa es por lo tanto la única “fotografía” que tenemos de él: aquella en la cual está sentado y luce el cabello encanecido. Permite calibrar cuáles de los tantos retratos pintados de él son los más fidedignos.
Así describía Gérard a su inquilino: “El señor de San Martín era un bello anciano, de una alta estatura que ni la edad, ni las fatigas, ni los dolores físicos habían podido curvar. Sus rasgos eran expresivos y simpáticos; su mirada penetrante y viva; sus modales llenos de afabilidad; su instrucción, una de las más extendidas; sabía y hablaba con igual facilidad el francés, el inglés y el italiano, y había leído todo lo que se puede leer. Su conversación fácilmente jovial era una de las más atractivas que se podía escuchar. Su benevolencia no tenía límites. Tenía por el obrero una verdadera simpatía; pero lo quería laborioso y sobrio; y jamás hombre alguno hizo menos concesiones que él a esa popularidad despreciable que se vuelve aduladora de los vicios de los pueblos. ¡A todos decía la verdad!”. Del relato de Gérard, emerge además una imagen diferente del ostracismo de San Martín, presentado por muchos de sus biógrafos como un período de oscuridad y silencio. Aunque, “menos conocido en Europa que Bolívar, porque buscó menos que él los elogios de sus contemporáneos”, dice Gérard, no era un exiliado ignoto: “En sus últimos tiempos, en ocasión de los asuntos del Plata [el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata en tiempos de Rosas], nuestro Gobierno se apoyó en su opinión para aconsejar la prudencia y la moderación en nuestras relaciones con Buenos Aires; y una carta suya, leída en la tribuna por nuestro Ministro de Asuntos Extranjeros, contribuyó mucho a calmar en la Asamblea nacional los ardores bélicos que el éxito no habría coronado sino al precio de sacrificios que no debemos hacer por una causa tan débil como la que se debatía en las aguas del Plata”.
Este hecho –la lectura de una carta de José de San Martín en el parlamento francés en la cual el general les advertía de que no podrían doblegar al pueblo argentino- muestra no sólo que su presencia en Francia no era ignorada por las autoridades de ese país sino que él se mantuvo siempre atento a lo que sucedía en su Patria e intervino cada vez que pudo con los medios a su alcance en defensa de la independencia que había conquistado
¡Cuántos políticos y funcionarios deberían tomar ejemplo de nuestro procer más relevante!





FUENTE: INFOBAE

jueves, 9 de agosto de 2012

Leyendas del quirquincho



"ORIGEN DEL QUIRQUINCHO"


Cuentan que hace mucho pero mucho tiempo, el quirquincho, antes de ser un animalito era un indio telero. Era tejedor,pero casi nunca tejía, porque era muy perezoso. Preparaba el telar lentamente y con desgano; colocaba los hilos de lana y empezaba... Pero enseguida dejaba el trabajo y decidía seguir al día siguiente. Pasaban los días y entonces se acordaba de continuar con su tejido. Se sentaba frente al telar, pasaba un hilo entre los hilos de la urdimbre y se ponía a descansar. Al rato pasaba otro hilo y. .. se quedaba medio dormido. . Y así siempre; ¡qué perezoso! Pasaba un hilo y descansaba diez... ¡Lástima!, prolijo es..., ¡pero tan haragán! decía la gente del lugar.

Llegó el invierno; los primeros vientos y heladas anunciaban que iba a sor muy frío. Todos se preparaban para protegerse y fue entonces cuando el protagonista de esta historia se dio cuenta que no tenía nada de abrigo para ponerse.¡¡Qué frío! Y yo sin ningún poncho para abrigarme... dijo-. Voy a tener que tejerme uno... ¡qué le vamos a hacer! Eso significaba que tendría que estar varios días frente al telar, teje que te teje, y ya de sólo pensarlo empezaba a sentirse cansado. Pero armó la urdimbre, preparó los lizos y el peine, eligió la lana, y empezó la tarea. Al principio todo iba bien, muy bien: una pasada, otra pasada, apretar los hilos; una pasada, otra pasada, otra y otra más. Cuando había hecho ya una franja se puso a contemplarlo. ¡Qué lindo iba eso! La trama había quedado parejita, apretada. Era en realidad un tejido tan perfecto que él mismo se asombraba al verlo. Entonces pensó en descansar un ratito. Y se quedó dormido. Al poco tiempo despertó: ¡qué frío hacía! No tenía más remedio que seguir tejiendo... Una pasada, otra pasada. Una pasada, una más y otra, y otra... No había alcanzado a hacer otra franja cuando ¡seguro!: ya estaba cansado. Pero el frío era cada vez más intenso, así que no había tiempo para descansar. Tengo que terminarlo,o me voy a congelar! Con gran desaliento miró todo lo que le faltaba por hacer. ¡No termino más!, ¡y hace frío! Así fue que decidió continuar, pero como quería terminar pronto empezó a hacer la trama del tejido muy floja. De esta manera le rendía más el trabajo. Una pasada, una descansada; una pasada, una descansada...¡Y todavía le faltaban muchas franjas para terminar el poncho! Entonces tomó hilos mucho más gruesos que los que estaba utilizando y menos retorcidos y siguió con su tarea. Claro que de esa manera la trama quedaba cada vez más abierta. Si sigo así no me va a abrigar nada, se dijo. Y haciendo un gran esfuerzo de voluntad continuó el tejido cada vez más y más apretado hasta terminar el poncho con franjas parejitas y con la misma prolijidad con que comenzó. ¡Y al fin terminó y se puso el poncho que tanto trabajo le había dado! Todo el tiempo que se pasó haciendo el poncho estuvo el dios de esas regiones observándolo. Y desde arriba movía la cabeza, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda: ¡Malo!, pensó, no tiene condiciones para ser hombre. Con tan poca voluntad para el trabajo, el pobre se va a morir de hambre. Lo voy a transformar en animalito, así podrá arreglárselas mejor.


Y así: lo convirtió en quirquincho. Su poncho se hizo caparazón para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Un caparazón que tiene en los extremos las placas apretaditas y en el centro grandes y separadas. Como la trama del tejido de su famoso poncho.


EL QUIRQUINCHO MÚSICO
Aquel quirquincho viejo, nacido en un arenal en el Norte de Jujuy, Argentina, acostumbraba pasarse horas y horas echado junto a una grieta de la peña donde el viento cantaba eternamente. El animalito tenía una afición musical innegable.



Cómo se deleitaba cuando oía cantar a las ranas en las noches de lluvia! Los pequeños ojos se le ponían húmedos de emoción y se acercaba, arrastrando su caparazón, hasta el charco, donde las verdes cantantes ofrecían su concierto.
-¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería el animal más feliz del altiplano! – exclamaba el quirquincho, mientras las escuchaba extasiado.
Las ranas no se conmovían por la devota admiración que les tenía el quirquincho sino que, más bien, se burlaban de él.
-Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin de tu vida, jamás aprenderás nuestro canto, porque eres muy tonto.
El pobre quirquincho, que era humilde y resignado, no se ofendía por tales palabras, dichas en un lenguaje tan musical, como suele ser el de las ranas. El sólo se deleitaba con la armonía de la voz y no comprendía el insulto que ella encerraba.
Un día creyó enloquecer de alegría, cuando unos canarios pasaron cantando en una jaula que conducía un hombre. ¡Qué deliciosos sonidos! Aquellos pajaritos amarillos y luminosos, como caídos del Sol, lo conmovieron hasta lo más hondo… Sin que el jaulero se diera cuenta, lo siguió, arrastrándose por la arena, durante leguas y leguas.
Las ranas que habían escuchado, embelesadas, el canto, salieron a orilla de la laguna y vieron pasar a los divinos prisioneros que revoloteaban en las jaulas.
-Estos cantores son de nuestra familia, pues los canarios son sólo sapos con alas -dijeron las muy vanidosas y agregaron- : Pero nosotras cantamos mucho mejor. -Y reanudaron su concierto interrumpido.
-¡Chist… Esperen! -dijo una de ellas-. Miren al tonto del quirquincho. Se va tras las jaulas. Ahora pensará aprender a trinar como un canario… ja… ja… ja…
El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre de las jaulas, hasta que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.
-Qué desgracia! ¡No puedo caminar más y los músicos se van! -Allí se quedó tirado hasta que el último trino mágico se perdió a lo lejos… Ya era de noche cuando regresaba a su casa. Y al pasar cerca de la choza de Sebastián Mamani, el hechicero, tuvo la idea de visitarlo, para hacerle un extraño pedido.
-Compadre, tú que todo lo puedes, enséñame a cantar como los canarios -le dijo llorando.
Cualquier persona que no fuera el hechicero se hubiera reído a carcajadas del quirquincho, pero Sebastián Mamani puso la cara seria y repuso:
-Yo puedo enseñarte a cantar mejor que los canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la enseñanza… con tu vida.
-Acepto todo, pero enséñame a cantar.
-Convenido. Cantarás desde mañana, pero esta noche perderás la vida.
-¡Cómo!… ¿Cantaré después de muerto?
-Así es.
Al día siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz maravillosa, en las manos del mago. Cuando éste pasaba, poco más tarde, por el charco de las ranas, se quedaron mudas de asombro.
-¡Vengan todas! ¡Qué milagro! ¡El quirquincho aprendió a cantar!…
-¡Canta mejor que nosotras!…
-¡Y mejor que los pájaros!…
-¡Y mejor que los grillos!…
-¡Es el mejor del mundo!…
Y, muertas de envidia, siguieron a saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba en sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo, como todo gran artista, había dado la vida por el arte.

FUENTE: Marcelo R. Mirabal, Jujuy, Argentina


Por suerte en la actualidad no se permite fabricar charangos de caparazón de quirquincho en nuestro país.



Imágenes y textos extraídos de internet