miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Navidad"


Hola amigos:
Queríamos dejarles un mensaje profundo y espiritual para esta Navidad y como de costumbre contamos con la buena disposición de Don Pedro Benítez, poeta bahiense y profundamente cristiano y mensajero de la palabra de Dios, quien nos hizo llegar estas dos hermosas poesías que nos hacen reflexionar acerca de la esencia misma de la festividad cristiana.
Disfrútenlas y medítenlas.



PUERTA A LA NAVIDAD

Esta noche es Nochebuena
y mañana Navidad,
recuerdan los villancicos…
¿Pero el niño dónde está?

Reyes magos y pastores
Ya en el pesebre no están.
Belén vuelve a su rutina…
¿Pero el niño dónde está?

El silencio de esa noche
Ya no se ha vuelto a escuchar.
Todo es ruido, algarabía…
¿Pero el niño dónde está?

Tal vez está en los suburbios,
En la vereda, o detrás
De un ventanal donde espera
Que le permitan entrar.

¿Esta noche es Nochebuena
Y mañana Navidad?
El calendario lo anuncia,
¿Pero el niño dónde está?

Él dice que está llamando
Siempre en cada Navidad.
Sólo habrá que abrir la puerta
Para saber que Él está
Y quiere entrar y ser huésped
De la vida familiar,
De los que no tienen techo,
De los que no tienen pan…

Esta noche es Nochebuena
Si Cristo en la mesa está.

♥♥♥ ♥♥♥ ♥♥♥

ORACIÓN DE NAVIDAD

Cómo quisiera, Dios, que nunca
pasara esta Navidad.
Que el Niño, siendo eterno, gobernara
con sus leyes de amor, y sus poderes
de Príncipe de Paz,
y la creación toda, su voz obedeciera,
dejándonos guiar
hacia un futuro donde la justicia
no olvide tu verdad.
Y tus manos, Niño eterno, desalojen
para siempre el cubil de la maldad.

Y nacer a la vida donde el tiempo
no cuente más la edad...

Y en esa ingenuidad madura
seguir junto a Ti, creciendo,
en una siempre nueva
y eterna Navidad...

Esa Navidad es, Dios, la que quisiera
no pasara jamás,
y que en tu Niño, con su poder sin armas,
creciera la esperanza y la alegría
de una nueva humanidad.

Pedro Benítez
(Bahía Blanca)
¡Muchas gracias Don Pedro y que Dios lo bendiga junto a sus seres queridos!




*** *** ***


Pesebre realizado por nuestra compañera Stella Maris Gil, médica del Hospital Pedro de Elizalde, a la cual felicitamos por su talento y agradecemos por su invalorable aporte a nuestro blog.

¡A todos les deseamos una inolvidable Navidad con la presencia de Jesús en cada uno de sus corazones!



viernes, 2 de diciembre de 2011

"Feliz Día A Todos Los Médicos/as"



Pensamos en homenajearlos presentándoles el ejemplo de una vida dedicada a la medicina, sin imaginarnos que también deberíamos lamentar la desaparición física de esta maravillosa mujer.
A continuación les transcribimos el artículo del diario La Nación, donde se destaca la trayectoria de Eugenia Sacerdote de Lustig.
Tradicionalmente, las culturas orientales han rescatado y exaltado los valores ligados a la ancianidad como fuente de sabiduría milenaria, promoviendo la integración y el respeto por los mayores. Como en tantos otros planos, la educación juega un papel preponderante a la hora de acercar las dos puntas de la vida y el valor del ejemplo resulta insustituible para inculcar a los jóvenes valores fundamentales a la hora de forjar sus destinos.
Días pasados, a instancias de un grupo de senadoras encabezadas por María Eugenia Estenssoro, se rindió homenaje a la doctora Eugenia Sacerdote de Lustig, a quien se le entregó la Medalla Conmemorativa del Bicentenario de la Revolución de Mayo, que concede el Senado de la Nación a personalidades distinguidas de la Argentina. A lo largo de sus 101 años, muchos fueron los reconocimientos que recibió, entre ellos, el prestigioso Premio Hipócrates, en 1999, que otorga la Academia Nacional de Medicina.
La vida de la doctora Lustig, apasionada investigadora, ha estado signada por una sólida vocación. Nacida en Italia, fue de las primeras mujeres en recibirse de médica en su país. Perseguida por las leyes raciales de Mussolini, debió huir con su familia y arribó a la Argentina en 1939, sin que sus estudios le fueran reconocidos.
A partir de sus visitas a la biblioteca de la Facultad de Medicina, se conectó con la cátedra de Histología y ofreció sus conocimientos sobre el cultivo de células vivas, que había aprendido de una colega alemana. Cuando estalló la epidemia de polio, la Organización Mundial de la Salud la envió a los Estados Unidos a interiorizarse sobre el trabajo del profesor Jonas Salk. A su regreso, convencida de la efectividad de la vacuna que conoció, se inoculó en público e hizo lo mismo con sus hijos a fin de convencer a la población de sus beneficios.
Investigadora del Conicet y jefa de Virología del Instituto Malbrán, dedicó más de 40 años al estudio de las células tumorales en el Instituto Angel Roffo. Hasta pasados los 80 años, trabajó en el laboratorio y fue la ceguera la que le impidió continuar utilizando el microscopio.
Madre de tres hijos, su vida es la historia de una pasión. Celebramos la distinción con la que el Senado la honró y hacemos votos porque las jóvenes generaciones rescaten el ejemplo de esta pionera que desafió con valentía los paradigmas de su época..

Eugenia Sacerdote de Lustig, la médica italoargentina que en la década de 1950 se destacó por sus investigaciones contra la poliomielitis, falleció este domingo a los 101 años. El deceso se produjo apenas once días después de haber sido galardonada por el Senado de la Nación con la Medalla del Bicentenario, para reconocer su trayectoria científica.


Que su ejemplo sin tacha cunda y se manifieste en cada uno de los estudiantes de medicina para bien de la humanidad.
¡Muy feliz día!


¡Gracias al diario La Nación!