martes, 27 de julio de 2010

"Perdóname pibe..."

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Se acerca el día del niño y desde aquí les deseamos a todos los niños del mundo que pasen el más feliz de los días de su vida, rodeados del afecto de sus seres queridos.

Pero, siempre habrá un pero...
A todos los chicos maltratados, explotados, usados y discriminados, les pedimos humildemente perdón y ojalá algún día, ellos tambien puedan reir, amar y ser amados como es su derecho.

^ Versión cantada ^

¡Perdóname Pibe!

¡ Perdóname pibe ! Por la cruel miseria,
que en forma tan cruenta te está devorando,
por tu cuerpo enfermo, por tus magras carnes,
por el hambre y frío que te están matando.

¡ Perdóname pibe ! La culpa no es tuya,
vos nunca pediste de venir al mundo,
pero sos “CAMPAÑA” de hombres vacíos,
sin credo ni leyes, de seres inmundos.

¡ Perdóname pibe ! Ya se que la tele,
revistas y diarios muestran tus vergüenzas,
mientras funcionarios se rasgan las ropas,
y culpan a otros de sus impotencias.

¡ Perdóname pibe ¡ Si no hallás futuro,
los pulpos indignos dueños del poder,
entregaron todo, hasta a nuestra infancia,
y a cambio de eso, los dejan crecer.

¡ Perdóname pibe ! Porque de algún modo,
también soy culpable de tu gran dolor,
un voto mal dado, o un quedarme quieto,
fue un si impensado a este gran horror.

¡ Perdóname pibe ! Que Dios te proteja,
luchemos unidos, con todo fervor,
cambiemos el rumbo de nuestros destinos,
¡ Fuera Delincuentes ! ¡ Bienvenido Amor !

¡ Perdóname pibe ! me siento impotente,
veo que te destruyen, que no hay compasión,
y no puedo darte más que una esperanza,
la incierta promesa, de un mundo mejor.

Macema

¡Qué Dios los proteja!

martes, 20 de julio de 2010

"Feliz día del amigo/a"

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"Un amigo es una brasa encendida en el invierno de la vida"
(Macema)

Feliz Dia Del Amigo


"Gracias a todos los que colaboran en nuestro blog"
"Gracias a nuestros amigos por estar siempre"
¡Feliz día!





Imágenes bajadas de internet

sábado, 17 de julio de 2010

Tango de los recuerdos por "Leon XI"

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Es un honor para nosotros presentar hoy a un nuevo integrante de nuestro blog, alguien que goza de un talento especial para transmitir los más puros sentimientos y hacernos sentir el agridulce sabor de los gratos recuerdos.
Lo conoceremos por su seudónimo, Leon XI. Descúbranlo y disfrútenlo.

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Tango de los recuerdos

Venía bastante metido en mi manejo. Eran las 8 de la mañana y el tránsito se presentaba muy congestionado. La gente que entraba a trabajar, los chicos a la escuela, autos en doble fila y a mí que se me hacía tarde para llegar a cursar. Es por eso que cuando empezó a sonar en la radio "El sueño del pibe", ni me percaté, seguí atento al tráfico hasta que la luz roja del semáforo me obligó a detenerme. Mientras escuchaba el tema sin prestar demasiada atención, una extraña sensación me invadió y un sentimiento de nostalgia se apoderó de mí.

Golpearon la puerta de la humilde casa,
la voz del cartero muy clara se oyó,
y el pibe corriendo con todas sus ansias
al perrito blanco sin querer pisó.

"Mamita, mamita" se acercó gritando;
la madre extrañada dejo el piletón
y el pibe le dijo riendo y llorando:
"El club me ha mandado hoy la citación."

Mamita querida,
ganaré dinero,
seré un Baldonedo,
un Martino, un Boyé;
dicen los muchachos
de Oeste Argentino
que tengo más tiro
que el gran Bernabé.
Vas a ver que lindo
cuando allá en la cancha
mis goles aplaudan;
seré un triunfador.
Jugaré en la quinta
después en primera,
yo sé que me espera
la consagración

Dormía el muchacho y tuvo esa noche
el sueño más lindo que pudo tener;
El estadio lleno, glorioso domingo
por fin en primera lo iban a ver.

Faltando un minuto están cero a cero;
tomó la pelota, sereno en su acción,
gambeteando a todos se enfrentó al arquero
y con fuerte tiro quebró el marcador.

(¡¡El sueño del Pibe!!) Dedicada para el nieto de nuestro fiel oyente Julito de la calle 67,
un amigazo de las tardes de ¡Solo Tango! de FM novent...)

Fue un recuerdo de esos que tenemos archivados y que no sabemos que están, pero que algún aroma, un cuento o una canción catapultan a una dimensión de realidad asombrosa.

Yo era chico, no entendía mucho que era eso del tango, cosa de viejos nostálgicos pensaba. Mi abuelo trataba de generarme interés por sus pasiones y que mejor modo que hacerlo a través del tema compuesto por Reinaldo Yiso a sabiendas de lo que me gustaba el fútbol.

En aquellos días mi lista de prioridades era otra y mi abuelo no comprendía (o yo no lo comprendía a él). Yo esperaba un abuelo que me vaya a ver jugar al fútbol los sábados, que me pase a buscar y me lleve a jugar a la plaza o me regale eso que tanto anhelaba para mi cumpleaños.

Esperaba otra cosa de él, como por ejemplo cuando me enseño a silbar. Yo estaba entusiasmado, quería aprender ese arte para poder abuchear en la cancha a los rivales de mi querido Estudiantes de La Plata. Recuerdo con nitidez sus instrucciones: Hacé con la lengua una bolita y poné los dedos en forma de gancho, el dedo gordo junto con el índice (mientras tanto yo imitaba los movimientos sin perder detalle). Sin abrir mucho la boca meté los dedos y los apoyalos sobre la lengua, aclaró. Y ahora soplá fuerte!!
Está demás aclarar que durante una semana (o más) me la pasé intentando. Cuando iba para su casa le mostraba mis avances mientras él me corregía pequeños detalles para mejorar mi silbido.
Mientras fui creciendo noté que había algo en mi abuelo que me hacía sentirlo más cerca.

En la secundaria había una profe de química que era jodidísima, la vieja Ferreyra, de esas que mandaban a Diciembre al 80% de la división. Yo no entendía nada, encima para las materias en que había números y fórmulas siempre fui un burro.

El abuelo había estudiado química, es más, había trabajado toda su vida en una petroquímica hasta que durante la década menemista lo echaron como a tantos otros. Entonces que mejor que él para explicarme. Me iba a la tarde para su casa y me quedaba hasta la nochecita entre libros viejísimos de química inorgánica y la tabla periódica de los elementos, mientras el abuelo me trataba de hacer entender qué era la "valencia" de un elemento químico.
¡Vos tenés que acordarte la valencia, me repetía una y otra vez, con eso vas a poder solucionar todos los problemas que te tome esa vieja hija de p...!
Era un viejo puteador, pero de esos cabrones que no matan ni una mosca.

De todos modos yo no entendía nada, ni la valencia, ni los libros, es más, cuando llegaba a mi casa me tenía que poner a estudiar todo de vuelta. Igualmente me hacía el que entendía, me parecía que eso lo hacía sentir bien. Incluso quiero confesar que creo que él sabía que yo me iba más perdido de lo que llegaba, pero era como un acuerdo implícito entre los dos, a fin de cuentas la pasábamos bien.


No muchas eran las tardes que iba para su casa, y de éstas la mayoría iba para que me arreglara la bici ya que se daba maña para arreglar de todo. Cuando llegaba me iba derecho para el quincho que estaba en el fondo de la casa donde guardaba todas sus herramientas y otros cacharros. Era de esas personas que le gustaba guardar cosas inservibles por la dudas.

Como con tantas otras cuestiones intentaba generarme inquietudes. Se las ingeniaba para enseñarme a usar herramientas, me contaba para qué servía cada una y hasta a veces me venía con alguna de regalo para mi casa, como cuando me regaló el juego de llaves Allen para ajustar el manubrio de la playera.

Recordando estas memorables anécdotas puedo revivir y disfrutar aquello que en su momento por un pecado de juventud no pude entender. Hoy me puedo conectar con esos recuerdos y darme cuenta cuán importantes fueron y son. Descubro que son muchas las cosas que me dejó y con el paso de los años puedo darme cuenta que lo extraño, quizá por haber aceptado que no fue el estereotipo de abuelo "ídolo", que un niño anhela tener, pero sí el abuelo que un hombre podría disfrutar.

Me imagino cómo sería tomarnos un Gancia con una picadita hablando de política, escuchándolo atentamente hablando de historia, de Perón, de Yrigoyen. Momentos que antes no supe entender y que hoy me enriquecerían mucho, ya que no sólo aprendería de historia argentina sino de historia de vida.

A 6 años de su muerte, desempolvando todos estos recuerdos e imaginando estas charlas que no nos pudimos regalar, me permito homenajear y poder llorar (de alegría) por primera vez al Abuelo Julio.

Con lágrimas en los ojos y una pequeña sonrisa, escucho un bocinazo, pongo primera y doblo por la avenida rumbo a la facultad.




Lo felicitamos y le agradecemos su valioso aporte, que esperamos sea permanente.


Imágenes extraídas de internet.

lunes, 12 de julio de 2010

Juramento Hipocrático

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Reconocimiento a quien marcó el camino de la Medicina.

JURAMENTO HIPOCRATICO


El acto de Juramento que vais a realizar y mediante el cual se os admite como miembros de la profesión médica, constituye una invocación a Dios, o a aquello que cada cual considere como más alto y sagrado en su fuero moral como testimonio del compromiso que contraéis para siempre jamás.
En el momento de ser admitidos entre los miembros de la profesión médica, os comprometéis solemnemente a consagrar vuestra vida al servicio de la humanidad, y

“ Jurais “

_ Conservar a vuestros maestros el respeto y el reconocimiento a que son acreedores?
_ Desempeñar vuestro arte con conciencia y dignidad?
_ Hacer de la salud y de la vida de vuestro enfermo la primera de vuestras preocupaciones?
_ Respetar el secreto de quien se os haya confiado a vuestro cuidado?
_ Mantener, en la máxima medida de vuestros medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica?
_ Considerar a los colegas como a hermanos?
_ No permitir jamás que entre el deber y el enfermo se interpongan consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, de partido o de clase?
_ Tener absoluto respeto por la vida humana desde el instante de su concepción?
_ No utilizar, ni aun bajo amenazas los conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad?

( “ Sí, Juro “ )


Si cumpliereis íntegramente este juramento, que podáis gozar de vuestra vida y de vuestro arte, y disfrutar de perenne estima entre los hombres. Si lo quebrantáis, que vuestra conciencia y el honor de la profesión médica en la que acabáis de ingresar, os lo demanden.

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Hipócrates nació en 460 a.C. en la isla de Cos (mar Egeo), y murió en el año 377 a.C. en Larisa (Tesalia). Fue un médico griego llamado desde la Edad Media el Padre de la Medicina. Figura de gran relieve histórico que ya en época griega adquirió carácter mítico. Pertenecía a una familia de médicos-sacerdotes de Asclepio. Viajó por toda Grecia y probablemente por el Próximo Oriente, siendo considerado durante su vida como un gran clínico. Su figura ha sido venerada durante siglos como personificación del médico ideal y como el fundador de la medicina. Su concepción de la medicina, basada en la experiencia y en la observación, nos es conocida por los Aforismos y los tratados que se le atribuyen del célebre Cuerpo hipocrático, conjunto de teorías médicas de la época compiladas por la escuela médica de Cos. Se basan en la teoría de los cuatro humores (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra) y en la fuerza curativa de la Naturaleza. El Cuerpo hipocrático contiene unas cuarenta descripciones clínicas que permiten el diagnóstico de enfermedades tales como el paludismo, las paperas, la pulmonía y la tisis. En los escritos dedicados a las epidemias se establecen relaciones entre la predominancia de ciertas enfermedades y determinados factores climáticos, dietéticos, raciales y ambientales. Conserva vigor como código de la moral médica su famoso juramento. Hipócrates formaba parte del grupo de los "médicos", éstos remontaban sus orígenes hasta el dios fundador de la medicina, el cual era normalmente representado en la escultura griega por una caña rodeada por una serpiente; este símbolo se convertiría más tarde en el Esculapio de los romanos.

Hipócrates sigue siendo el símbolo de todas las cualidades y principios morales inherentes a los médicos. Aún hoy en día se observan sus reglas éticas y al recibir el título que acredita como médico, se pronuncia el juramento hipocrático, a pesar de los más de dos milenios y medio que nos separan de la existencia del célebre médico. En su tiempo, Hipócrates tuvo conciencia de las dificultades de los médicos para ejercer su profesión.

Su visión de la medicina llegó a ser más que como una ciencia, como un arte y una filosofía. Sus convicciones le llevaron a determinar que "la vida es corta, el camino del arte largo, el instante fugaz, la experiencia engañosa y el discernimiento problemático" (frase escrita en el libro de la ilustración). Así, relacionaba las funciones de nuestro organismo con el equilibrio de cuatro elementos: la tierra, el agua, el fuego y el aire, los cuales representaban los humores corporales: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra; de la armonía en la producción de éstos o de la temperatura, dependía que se conservara la salud o se cayese enfermo.
A pesar del tiempo transcurrido sus enseñanzas siguen vigentes.
Desde este lugar, nuestra gratitud al padre de la medicina.

Imagen e información extraída de internet.


domingo, 4 de julio de 2010

Muestra pictórica del Profesor Consulto Adjunto Dr. Federico Miguel Pérgola

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En la Biblioteca Domingo F. Sarmiento, de la Sociedad Científica Argentina (Santa Fe 1145, 3º piso, CABA), el jueves 27 de mayo de 2010, como adhesión a los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, se inauguró una exposición de cuadros del Profesor Consulto Dr. Federico Miguel Pérgola. El conjunto de los 16 respondían a dos temáticas: Peces y Escenas.

Profesor Consulto Adjunto Dr. Federico Miguel Pérgola

Algunos de sus cuadros








Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la Profesora Licenciada Norma Isabel Sánchez (Directora de la citada biblioteca), valorada por quienes hemos sido sus alumnos de la Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, tanto por su calidez, calidad de ser humano, como por sus conocimientos sobre Historia del Arte e Historia de la Economía. Formación tan amplia y tan completa, que pone de manifiesto en sus clases, donde los profesionales, que son sus alumnos, la escuchan con admiración, respeto e interés.









A continuación, el Dr. Carlos C. Castrillón hizo una semblanza del pintor.

Su discurso fue elocuente, afectuoso y se refirió sin mezquindad a la fructífera vida del homenajeado. Nos sorprendió explicando el significado de los nombres del artista. En este punto me quiero detener pues si bien fue algo singular, advertimos que éstos lo definen muy bien.
Federico: el que gobierna para la paz. Es racional, intuitivo y muy humano. Siente la necesidad de ayudar a los demás.
Miguel: Dios es justo. Tiene buen sentido del humor, es generoso y muy agradable. Le gusta hacer todo tipo de actividades y aprender siempre cosas nuevas.
Conocí al Dr. Pérgola como alumna de la Carrera Docente y, tanto a mí como a mis compañeros, nos llamó la atención la sencillez con la que conducía sus clases y su gran espontaneidad en el acercamiento hacia los demás.
Lo hemos visto en distintas oportunidades buscando solucionar problemas inherentes a la Facultad, siempre de manera humanitaria, altruista y con gestos agradables hacia sus interlocutores. Se aprecia en su andar a un persona que vive colmada de actividades.
Sabía de su gusto por la lectura y, en sus clases, manifiesta una vasta cultura, pero no conocía su habilidad como pintor.




Si bien no domino el arte pictórico pude apreciar en sus cuadros temáticas abordadas con inteligencia, de trazos sencillos y de colores alegres. Alguien nos explicó que tienen toques naif, fauvista y otros propios del arte figurativo contemporáneo.
Según mencionó Castrillón, los peces atrajeron a Pérgola desde su infancia; y, de igual modo, no olvidó reflejar algunas escenas de su querido barrio de Belgrano.
Quienes tuvimos la dicha de visitar la exposición salimos con el alma regocijada.